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jueves, 23 de marzo de 2023

El problema de Disney (no es la inclusión)

En los últimos días hemos visto una serie de memes que celebran el éxito de Pinocho de Guillermo del Toro, pero este reconocimiento no se limita al humor de internet; la crítica adora esta película y encontrar comentarios favorables es fácil debido a la cantidad inmensa que existe de estos (aunque eso no quita la existencia de uno o dos en contra, no se puede dar gusto a todos). Lo anterior se refleja en los premios ganados por este largometraje. Estos llegaron uno tras otro hasta su culmen al recibir el Oscar a Mejor Película Animada en la reciente entrega. En cambio, el remake en live action producido por Disney… ha pasado por todo lo contrario. Desde la polémica por el Hada Azul, hasta señalar que un actor tan experimentado como Tom Hanks se nota forzado en su papel como Gepetto, la escasa iluminación en sus escenas y demás errores hicieron su aparición desde los primeros avances de dicha cinta. La inversión de aproximadamente 150 millones de dólares valió para nada y le valieron el premio Razzie a Peor Remake.

Ahora se aproxima una nueva oleada de estrenos y Disney viene… con más remakes live action. Es turno de La Sirenita, cinta que desde primeros anuncios ha recibido comentarios… variados. Ya ni hablemos de Peter Pan y Wendy, el largometraje próximo a estrenar y que al parecer a nadie le importa, ni siquiera a su propia casa productor que planea mandarla directo a su plataforma se streaming. Yo recién me enteré de su existencia hace dos o tres días y el avance lleva en YouTube más de tres semanas. Esta cinta tiene nula reacción, salvo la burla y acusaciones de “inclusión forzada” por elegir a Yara Shahidi  para el papel de Campanita, algo similar a lo que vemos con Halle Bailey por interpretar a Ariel de la otra película, pero en menor medida.

Por su parte, Illumination próximamente tiene el estreno de una película que ha llamado la atención de todos con una reacción más que positiva: Super Mario Bros. Y aunque la elección de Chris Pratt en el papel principal es muy cuestionada, la sensación que dan los avances es de una producción increíble. No solo eso, la cinta de Illumination resulta atractiva por sus propios motivos: está basada en un videojuego, pero no en cualquiera; se trata de una película inspirada en Mario, uno de los pilares en la historia de esta industria y la mascota de Nintendo. Este último detalle es a su vez otro de los focos de principales, pues la empresa nipona es conocida por su actitud controladora y que aceptaran hacer una película sobre su personaje insignia después del desastre que fue la producción de 1993 parecía algo imposible. Sin embargo, los primeros avances dan una buena impresión y la cantidad de referencias al universo de Mario Bros ha enganchado al público. Las mentes más imaginativas incluso especulan de un proyecto tipo Marvel cuya conclusión sea una película inspirada en Super Smash Bros.

Por si fuera poco, fieles a su costumbre de molestar a la casa de Mickey Mouse, DreamWorks se suma a esta oleada de estrenos con Ruby Gillman, Teenage Kraken. La historia de esta película nos remonta al ancestral enfrentamiento entre krakens y sirenas mientras su protagonista, Ruby, solo quiere la vida tranquila y típica de cualquier humana adolescente. Sí Disney estrena una película sobre sirenas, DreamWorks también tendrá su película de sirenas donde ellas serán las malas y para rematar, la antagonista (llamada Chelsea) tiene un diseño sospechosamente parecido a la Ariel de La Sirenita de 1989. Esta no es la primera vez que ocurre; en 1998 Disney y Pixar estrenaron Bichos: una aventura en miniatura, una película sobre hormigas. DreamWorks hizo lo mismo con Hormiguitaz. Por favor DreamWorks, no dejes de fastidiar a Disney. 

 

A ver, lo sé, estamos hablando de medios distintos. Disney apuesta con sus grandes producciones llenas de efectos especiales con actores de carne y hueso en pantalla, mientras Illumination y DreamWorks prefieren a la animación; sin embargo, el público objetivo es el mismo: la familia. El producto final deben ser cintas que cualquiera pueda ver y disfrutar sin importar su edad. Pero Disney tiene un problema y es que no deja de jugar a lo seguro, repite lo que ya está hecho aferrándose a esas licencias que ya le aseguraron éxito en el pasado.

Por supuesto, podemos acusar a otros estudios de esto. DreamWorks ha explotado Shrek, Madagascar y Kung Fu Panda mientras que Illumination aprovechó el éxito de los minions. Esto es normal, cuando alguna película, videojuego o cualquier obra tiene éxito, la práctica común para seguir exprimiendo todo el dinero posible es realizarle una o más secuelas, incluso historias derivadas mejor conocidas como spin off. El gato con botas, Los pingüinos de Madagascar o las películas de los minions son ejemplos de ello. Los resultados pueden variar, pero cuando se hace con el debido empeño el resultado puede ser incluso mejor a sus predecesores. El asunto con Disney es que ellos ya pasaron por esa etapa.

Para aquellos que no lo sepan, hubo un tiempo en que Disney era más que solo películas. Cuando alguna de sus producciones tenía éxito y había tela de donde cortar, esta recibía una serie animada. Muchos recordaron y otros más escucharon por primera vez de Buzz Lightyear: Comando Estelar (2000) gracias a las polémicas en que se vio envuelta la película Lightyear. Pero el famoso personaje de Toy Story no fue el único en recibir un programa de televisión. Timón y Pumba de El rey león fueron tan populares que obtuvieron su propia serie en la cual viajaron alrededor del mundo allá por 1995, Aladdin siguió con sus aventuras en 1994 y lo mismo podemos decir de La sirenita (1992). Sé que hay más series, pero no quiero extender esto demasiado, solo estoy refiriendo que la práctica de exprimir una franquicia no es algo nuevo y menos para Disney. Las precuelas y secuelas también fueron una práctica común que tenían más o menos éxito. Por ejemplo, La sirenita tuvo una secuela y una precuela, La Cenicienta y Aladdin tuvieron dos secuelas, El libro de la selva, El jorobado de Notre Dame y Pocahontas tuvieron una.

El problema es que Disney se ha estancado en su propia fórmula. Antes de 2010 la casa de Mickey Mouse ya producía sus películas de acción real. La mayoría eran historias originales destinadas a la pantalla grande, otras pasaron directo al formato casero. También contaban con una adaptación de El libro de la selva (1994) y 101 dálmatas (1996), aunque estos proyectos iban a la par de numerosas películas animadas. Para 2010 comenzaría una tendencia que persiste hasta nuestros días y quien sabe hasta cuando terminen. Ese año vio el estreno de Alicia en el País de las Maravillas, dirigida nada más y nada menos que por Tim Burton. Esta película fue un éxito y marcó el inicio de una nueva practica en Disney: adaptar sus películas animadas clásicas a películas de acción real. Esto ha tenido más o menos éxito. Todos recordamos Maléfica protagonizada por Angelina Jolie o la versión de Aladdin en la cual Will Smith es el genio. En otros casos, el éxito solo se dio en taquilla para posteriormente caer en el olvido y otras nunca despegaron. De hecho, yo ni recordaba la nueva versión de la Cenicienta o que hubo una de Dumbo. Pero es algo que tenía que pasar; no todas las películas animadas de Disney tuvieron el mismo éxito y los live action fallarían en algún momento.

Con el paso de los años, Disney se volvió una víctima de su propia tendencia y ha dejado de ofrecer algo nuevo. En su momento, Alicia en el País de las Maravillas funcionó como una secuela a la cinta homónima de 1951. Aquí se nos presenta a una Alicia en los umbrales de su vida adulta que debe recordar quien es ella para seguir con su vida y salvar a Infratierra. Christopher Robin (2018) hace algo similar al mostrarnos la vida adulta de Christopher, quien, en medio de una crisis laboral y familiar, se reencuentra con Winnie the Pooh y sus amigos del bosque de los Cien Acres. Cruella (2021), en cambio, se trata de una precuela enfocada en los orígenes de la antagonista de 101 dálmatas. Por lo demás, no se dan reinterpretaciones o propuestas nuevas, cambiaran algunas cosas pero en esencia se trata de la misma película que ya se vio hace años y pareciera que la única modernización ofrecida por Disney es cambiar apariencia de ciertos personajes. No digo que esté mal, es algo que debes hacer en una época de cambio como la que vivimos, pero si esto es lo único que ofreces y dejas de lado el trabajo creativo, no lo estás haciendo bien. No hay nuevas propuestas ni reinterpretaciones, las grandes producciones se vuelven un copiar y pegar de la adaptación que ya funcionó en el pasado con lo que cualquier rastro de originalidad brilla pero por su ausencia.

Tampoco se trata de que Disney dejara a un lado la animación, pero en los últimos años se ha visto un cambio. Tenemos el reciente caso de Strange World, una película de la cual Disney ni se preocupó por promocionar como suele hacerlo. En este caso, la crítica solo rescataba su intento de inclusión, aunque narrativamente no traía nada nuevo. Encanto es una belleza musical y animada, pero a ojos de un servidor, carece de una chispa que la haga especial. Frozen y Ralph el demoledor fueron unas maravillas en su momento, pero las secuelas no resultaron satisfactorias (y Frozen me da una sensación similar a Encanto). Y Pixar, aunque ha tomado sus riesgos y muchas veces encuentro sus películas más disfrutables, también ha caído en las mismas prácticas que Disney (por razones obvias). Tenemos las películas de Toy Story que tuvo un cierre perfecto en la tercera entrega, pero llegó una cuarta y ya se trabaja en la quinta. Por otra parte, ya vivimos el mal uso del factor nostálgico cuando se estrenó Lightyear. Esto no quita sus avances en animación digital, logrando unas imágenes bastante llamativas y que no le caería nada mal que les dieran una mano a sus colegas de Disney y Marvel.

Sin embargo, existe otro problema que resulta ajeno a la casa del ratón. Me refiero al público. ¿Qué? ¿Pensaste que esto solo iba contra Disney? Desde mi punto de vista, el público es un elemento más. Este se encuentra compuesto por varias generaciones que chocan en sus puntos de vista y Disney no sabe a quién debe dirigirse. Por un lado, está un sector conservador influenciado fuertemente por ideas que ya resultan viejas al querer implementarse a nuestra realidad social; por el otro están quienes se aferran a esos recuerdos de la infancia y que intentan alargar ese periodo de sus vidas el mayor tiempo posible, tal vez como alivio a una realidad llena de preocupaciones. Pero también, parte de esa generación, clama por un cambio en los estándares sociales que han influenciado al entretenimiento. Eso sin mencionar a los jóvenes que no se toman nada en serio y hacen chistes en base a racismo, homofobia o machismo sin comprender del todo el peso de sus palabras. Finalmente, están los niños, un público ambivalente que igual es fácil de complacer y a la vez complicado, porque esta generación está más centrada en otras cosas como videojuegos o youtubers. Si no me creen, visiten un área de preescolar y verán la gran cantidad de infantes que juegan Minecraft, Roblox y conocen la canción más reciente de Shakira. A ellos lo que menos les importa es ver a una sirenita blanca, asiática o afrodescendiente; los niños solo quieren divertirse al ver una película y a veces ni le prestaran atención la hora y media de su duración.

Tanto DreamWorks como Illumination han tomado su camino. Han creado sus propias franquicias y se han atrevido a experimentar nuevas fórmulas, algunas más aceptadas que otras, algunas más memorables que otras. Illumination va a lo suyo mientras DreamWorks buscará cualquier pretexto para burlarse de Disney. Independientes a eso, ambos estudios se han atrevido a reimaginar conceptos ya conocidos: Shrek es una interpretación diferente de los cuentos de hadas clásicos, Kung Fu Panda tiene su lado cómico y lo mezcla con el ambiente de lejano oriente para resultar en una película de artes marciales, Mi villano favorito le da un enfoque nuevo a un elemento vital en toda historia, los villanos. Disney prefiere jugar seguro; invierte en sus efectos, pero ha menguado en sus propuestas. Pero al final del día, eso tampoco les afecta, pues esta empresa si algo sabe muy bien, es hacer dinero y sin importar cuantas quejas reciban sus remakes o películas nuevas por variar a los personajes en su color de piel o querer integrar a personajes LGBT, se saldrá con la suya y obtendrá lo único que en verdad le interesa: dinero. Con esto no quiero decir que otros estudios se interesen en algo más que no sea el capital, son negocios a fin de cuentas; sin embargo, sus productos aún se arriesgan a experimentar tramas, estilos de animación y temáticas. Pero Disney se ha quedado anquilosado en sus propios éxitos sin saber modernizarse del todo.

 

sábado, 22 de octubre de 2022

Lightyear, cuando todo va en tu contra (Parte 2)

El beso de la discordia

Fuera de dudas internas, viajes espacio-temporales y una campaña publicitaria que apostó por la nostalgia, el principal obstáculo al que se enfrentó Lightyear fue a una campaña de desprestigio motivada por la homofobia. Básicamente, el destino de esta cinta fue sellado por un beso.
 
En contexto, cuando Buzz regresa de su primer viaje de prueba descubre que Alisha tiene un anillo de compromiso. Ella menciona que durante sus cuatro años de viajes conoció a Kiko del equipo científico y llevan tres años de relación. ¿Es esto importante? A nivel narrativo, sí. Es la manera en que nosotros como espectadores presenciamos el transcurso del tiempo, los más de sesenta años que Buzz viajó al futuro entre cada viaje; mientras él conserva su edad y apenas han pasado unos días desde su perspectiva, Alisha y el resto de los habitantes del campamento ha hecho una vida en ese planeta.
 
El problema viene cuando en uno de los últimos viajes Alisha tiene una fiesta sorpresa por su 40 aniversario de bodas, entra a su apartamento y es recibida por Kiko a quien le da un beso. Buzz mira la escena como si fuera lo más normal y seguimos con más viajes espaciales fallidos. Este beso de dos segundos armó toda una campaña en contra de la pobre película y del nada pobre Disney. Ese beso fue suficiente para crear carteles de “Esta película contiene ideología de género”, acusar a Disney de pervertir a los niños (que yo creo podríamos acusarlos de otras cosas) y cuantos comentarios o memes ofensivos pudieran ocurrírsele a la gente. Incluso había personas celebrando el fracaso en taquilla y alabando que países de Medio Oriente optaran por no proyectar la película.
 
Sin miedo. Aquí si ponemos el beso.

¿En verdad fue para tanto? A mí solo me queda clara una cosa: estos temas aún son muy delicados y demuestran que como sociedad aun no aceptamos al que es diferente a nuestras ideas tradicionales, ni somos tan abiertos como se podría pensar. Por otra parte, también veo que muchas personas se dejaron influenciar por opiniones ajenas y sin haber visto la película lanzaban sus conclusiones. Y es que para esta gente por alguna razón el largometraje en vez de una aventura en el espacio era una cinta propagandística de dos horas centrada en Alisha y Kiko cuando en verdad ellas no pasan ni un minuto juntas en la cinta, solo se las ve como una pareja más y no hay discusiones al respecto. Otros se quejaban de la constante presencia de Alisha en la trama, alegando que eso era inclusión forzada. El asunto es que su constante mención es válida, porque representa el mayor remordimiento de Buzz. Él cree que le arruinó la vida y pasará toda la película cargando con esa culpa.
 
La siguiente pregunta es, ¿era necesario mostrar dicho beso? Pues… no. Lo puedes dejar o lo puedes quitar y la película sigue exactamente igual, aunque esto podemos aplicarlo a la mayoría de los besos en un largometraje. Tan solo es un elemento que nos muestra como la pareja de Alisha y Kiko se comporta como cualquier otra. Y a más de uno podría parecerle que la solución es eliminar dicha escena, quizá alargar el enfoque al rostro de Buzz o algo así. El asunto con esto es que se caería en la censura y con ello habría otro sector inconforme. Algo tan sencillo se volvió un asunto delicado en el cual Disney y Pixar quisieron arriesgarse.
 
Los problemas del factor nostalgia.
 
Este elemento sin duda fue un arma de doble filo que terminó por jugar en contra de Lightyear. Lo que se suponía debía ser un gancho comercial que apelara a los recuerdos de todos aquellos que vimos la original Toy Story, se volvió algo completamente prescindible que en vez de sumar a la película, terminó por restarle.
 

De inicio tenemos el cartel de Andy mirando la película en la sala de cine. Hay muchas cosas con este promocional. Primero, ¿puede un niño introducir tantos juguetes a una sala de cine? Andy lleva a 14 juguetes, aunque 7 de estos son los soldados de plástico, ellos bien que podían ir infiltrados. El asunto aquí es que le acompañan Woody, Rex, Hamm, Lenny y los tres extraterrestres verdes. Esto es un error cronológico según lo dicho por Disney-Pixar; los tres extraterrestres no aparecen hasta Toy Story 2, cuando el Señor cara de papa los salva de salir por la ventana de la camioneta de Pizza Planeta. Haría más sentido que Andy llevara consigo a Slinky y a Rocky, incluso a Betty, aunque esta última era de Molly.
 
El segundo problema de coherencia con este poster se da cuando Buzz llega al cuarto de Andy. Nadie parece tener idea de quien es; queda como un juguete nuevo y la admiración que los demás sienten por él viene por las novedades que incluye. Si seguimos la idea de este poster, los juguetes que vieron la película ya deberían reconocerlo.
 
Puede que sea muy quisquilloso en este apartado, pero no dejo de creer que explotaron incorrectamente esto de la nostalgia y que “fue la película que Andy vio en 1995”. Nos venden la idea de que a Andy le gustó tanto que quería un Buzz y claro, como es normal en un niño, este va a tener una pequeña obsesión que en este caso sería el espacio. El problema es que según Toy Story, el gusto por el espacio exterior le vino a Andy después de conseguir a Buzz (véase la escena de Woody mientras canta “Cambios extraños”). Hasta ese momento, a Andy le gustaban los vaqueros, pues tiene su habitación llena de dibujos y posters al respecto.
 
El mejor personaje de la película.
Y… ¿no querría Andy un Sox? El director ha dicho que no le compraron uno porque ya estaba agotado (y con justa razón), pero si recordamos el tour de Barbie por la juguetería de Al, ella dice que el juguete de Buzz Lightyear era el agotado en 1995. También es curioso que en la saga Toy Story la franquicia de Buzz parece estar limitada solo a él y Zurg, que son los únicos juguetes que vemos. Ni siquiera alguna pista de otros personajes. Algunos dirán que tenemos los personajes de la serie Buzz Lightyear, Comando Estelar que, recordemos, es canónica en el mundo de Toy Story (o al menos lo era, a saber si ahora Disney hace lo mismo que con Star Wars al cargarse todo el universo expandido), aunque esta salió un año después de Toy Story 2. Luego ya el director dice Lightyear era una película de acción real y la caricatura de Comando Estelar era una serie infantil inspirada en esta (como en su momento fueron James Bond, Rambo, Volver al futuro y otras más). Un origen curioso, porque siempre me pareció que el origen de Buzz era similar a lo que vivimos con Max Steel o Action Man, que primero fueron juguetes y luego se hicieron series y películas, tal y como se ve en el comercial del juguete en Toy Story o lo da a entender Barbie durante su tour en Toy Story 2.
 
¿A dónde quiero llegar con este punto? A que esta estrategia fue una mala idea, casi que pudieron omitirla y hasta la respuesta hubiera sido mejor. Cuando usas el factor de la nostalgia, es obvio que la gente verá tu película pero con el recuerdo de lo visto hace años, cuando eran niños. El problema es este, mediante tal campaña publicitaria se crean unas expectativas que no se van a cumplir y lo peor es que lo sabemos desde un principio, pues ya los productores avisaban que este proyecto era muy lejano a la original Toy Story, pero los espectadores seguían con sus expectativas.
 
Al infinito… ¿y más allá?
 
A pesar de todo lo negativo que podamos encontrarle, lo cierto es que algunos de estos puntos no son propiamente culpa de la película en sí. En cuanto al fallido uso de la nostalgia es un error del equipo de marketing y tal vez del director Angus MacLane que al parecer no vieron la saga Toy Story para vender esta producción. En cuanto al beso, la verdad es que la reacción fue muy exagerada y la gente hizo una tormenta en un vaso de agua. Esa polémica estuvo muy gratuita. Otra cosa son las inconsistencias de la trama, pero ¿qué película no las tiene?
 
No considero que Lightyear sea una película mala, al contrario, resulta muy disfrutable y tiene sus buenos momentos; la escena donde Buzz sale eyectado de su nave para encarar a Zurg es asombrosa. Otro detalle que me gustó mucho fue cómo Buzz arma poco a poco el traje de guardián espacial que conocemos, integrando el láser de muñeca y los propulsores en varios momentos. También es agradable el cambio de actitud que tiene, de pasar a un hombre un tanto dramático que menosprecia a los novatos, los pilotos automáticos y recibir ayuda, a aceptar que él solo no puede cargar con el peso del mundo. Claro, tampoco es una película que considere una obra maestra; es buena para pasar el rato y la animación es preciosa.
 
¿El futuro? Lo más seguro es que Lightyear experimente el mismo destino que otras producciones de la casa del ratón Miguelito, tales como Atlantis o El planeta del tesoro, películas que, aunque eran buenas, no tuvieron el respaldo de la taquilla y simplemente Disney les dejó de lado. Así que no debemos esperar una segunda parte. Al final, está en cada quien si le da una oportunidad o no; como ya dije, no es lo mejor que Pixar ha producido, pero fuera de polémicas tenemos un largometraje animado que a su manera entretiene. ¿Mi única queja? Quemaron el chiste de las lianas en 15 minutos.

Lightyear, cuando todo va en tu contra (Parte 1)

Después de meses de su estreno, por fin he visto una de las películas más polémicas del año, pero no por el hecho de cuestionar a alguna institución poderosa, revelar secretos de Estado o la crudeza de sus escenas. El problema vino por una escena en la que se muestra un beso entre dos mujeres. Gracias a esto vino una serie de comentarios en contra, acusaciones de todo tipo y hasta países que se reusaron a proyectar dicha cinta en los cines.

¿Era en verdad para tanto? ¿Es una mala o buena película? ¿A qué se debe su fracaso en taquilla? No estoy seguro que podamos dar respuestas satisfactorias a estas preguntas, pero vamos por partes y veamos de que va la película. Como toda producción cinematográfica, Lightyear tiene sus detalles internos que dan algunos problemas a su trama que será lo primero de lo que hablemos. Alerta de spoiler, que se viene un resumen completo de toda la película.

Una segunda anotación. Ya que este escrito ha quedado muy extenso, he decidido dividirlo en dos. Aquí tendremos el resumen de la trama destacando algunos detalles problemáticos de la misma y en la segunda parte nos enfocaremos en las polémicas de la película. Sin más...
 
Misión secreta en espacio no explorado. ¡Vamos!
Nuestra historia comienza en medio del espacio donde una gran nave bautizada por Buzz como “El Nabo” surca los confines del universo. El sofisticado equipo del vehículo detecta un planeta no explorado y Buzz opta por aterrizar ahí. ¿Por qué? Quien sabe. Él por su propia cuenta decide desviar el curso.  Quiero destacar el primer detallito en la historia. Durante toda la película se menciona que esa nave y su equipo de tienen una misión, ¿en qué consiste? Nunca se dijo. Pareciera que buscan un planeta habitable, pero entonces ¿por qué fijar un curso? ¿O solo deambulaban por ahí hasta encontrar un planeta que albergara vida? Aunque más adelante se habla que ya volvían a casa. Igual siento falta algo de claridad en ese aspecto; pero entonces Buzz no tenía ningún motivo por el cual aterrizar en ese planeta.
 

El Nabo aterriza y Buzz se da la tarea explorar el lugar. Destaquemos que toda esta escena es calcada a la llegada del Buzz juguete a la habitación de Andy en Toy Story. La película está llena de momentos así, algo que me pareció un bonito detalle. Junto a él tenemos a la comandante Alisha Hawthorne y al cadete Featheringhamstan (personaje del que no volveremos a saber). En este punto descubrimos que Buzz no confía ni en los reclutas nuevos ni en los pilotos automáticos, él es un hombre que puede con todo (pero necesita narrar su bitácora para enfocarse en lo que hace). Esto es importante para su desarrollo como personaje. El detalle aquí es ¿cuántos son los guardianes espaciales? Pareciera que solo son Alisha, Buzz y el novato de apellido impronunciable. Ellos tres para proteger a una tripulación de 1200 personas. El asunto los Guardianes Espaciales deja algunas dudas. ¿Qué no hay más? En toda la película solo vemos a tres aunque más adelante se ven cinco trajes. ¿Y los otros dos? Yo entiendo que no puedes sobrepoblar tu historia de personajes que no volverás a mostrar, pero es que me parecen muy pocos guardianes y no vemos que aparezcan otros ni de fondo, por ejemplo al momento de evacuar el Nabo.
 
La exploración sale mal, los guardianes son atacados por insectos gigantes y lianas vivientes. Debido a esto, optan por abandonar el planeta pero El Nabo también es víctima de las plantas, lo que dificulta el despegue y provoca un accidente que no solo daña la nave, también su combustible: un cristal de hipervelocidad. ¿Recuerdas que en Toy Story Buzz hablaba de la fusión cristalina? Pues así es como se ve.
 
Tras un año de trabajo, la tripulación del Nabo no solo ha creado una pequeña colonia, también un prototipo de combustible que les permitirá viajar a hipervelocidad que pondrán a prueba en una nave pilotada por el mismo Buzz. Como era de esperar, dicho vuelo de prueba sale mal porque el combustible es inestable y tras maniobrar para salvar su vida, nuestro protagonista regresa al campamento, pero ocurre un imprevisto: para él fueron solo cuatro minutos de vuelo y para todos en el planeta pasaron 4 años. De esto nos enteramos gracias a la explicación de un robot. Aquí surge otra pregunta. Si están rodeados de especialistas y científicos, ¿nadie pudo prever que esto pasaría? Esta gente ya han viajado por el espacio antes, ¿nunca se habían topado con este problema? Si son veteranos de la exploración espacial deberían tener en consideración estas particularidades. Esto del viaje temporal viene a darnos un lio muy interesante en más de un sentido. Por cierto, tras este viaje, Buzz recibe al gato robot Sox (el mejor personaje de la película) de parte de Alisha.

Alisha trata de decirle a Buzz que la mejor opción es detenerse con las pruebas hasta que puedan realizarlas de una manera más segura. Por su parte, Buzz es atormentado por sus pensamientos y pesadillas, pues se culpa por lo ocurrido. Esto solo provoca que se determine a seguir con las pruebas y a la par que los científicos investigan un nuevo combustible, nuestro protagonista encarga a Sox que trabaje en la formula por su cuenta. Así pasan otros tantos viajes que si bien para Buzz solo fueron unos días, en verdad pasaron más de 60 años.
 
Tras su último viaje de prueba, Buzz se entera que Alisha ha fallecido y la investigación sobre el combustible ha sido suspendida por el comandante Burnside (el sustituto de Alisha) para establecer de manera definitiva la colonia en ese planeta. Justo aquí voy a señalar algo que me he guardado. ¿Y dónde está el resto del Comando Estelar? Porque pareciera que dicha organización solo es conformada por la tripulación de El Nabo. Ni una señal de ayuda o alguna manera de buscar comunicación con la Tierra u otra estación del Comando. Ya sé que estamos hablando de distancias estelares, pero si toda la tripulación estaba varada era para que a la par de buscar un combustible nuevo tuvieran a alguien buscando ayuda. Además, ¿en serio solo tenían un cristal? Si el Comando Estelar es una organización militar deberían tener más suministros para casos así.
 
Mientras realizaba este resumen estuve investigando un poco y al parecer algunas de estas preguntas y otras más fueron respondidas por el director de la cinta desde su cuenta de Twitter. Se agradece pero lamento decir que esta no es la manera. Una obra, cualquiera, debe ser capaz de explicarse por sí misma. Está bien que se dejen algunas preguntas sin responder que no sean determinantes en la trama; por ejemplo, no sabemos si existen más Sox en la colonia del Comando Estelar (curiosamente lo de los sándwiches si lo responden…). Pero la cuestión de la dilatación temporal que hace viajar a Buzz hacia el futuro es un elemento de suma importancia. Según el director, toda esa cuestión se responde diciendo que El Nabo tenía un amortiguador que reducía dichos efectos y las naves de prueba de Buzz aunque también tenían el suyo nunca funcionaron. ¿No era posible mencionarlo? Y lo mismo va sobre el mensaje de auxilio. ¿En verdad tanto costaba eliminar un chiste de lianas para meter ese dialogo? El director se excusa diciendo que dichas explicaciones resultaban confusas y aburridas… ¿En serio? No era necesario dar ninguna explicación complicada, solo mencionar dichos detalles como lo hizo en Twitter, no hacia falta un fundamento científico.
 
Buzz regresa a su departamento y para su sorpresa, Sox ha solucionado la fórmula del combustible de hipervelocidad. Un montón de científicos no pudieron dar con la fórmula estable, pero un gato robot sí. Justo en ese momento, llegan dos guardias de seguridad a llevarse a Sox. ¿Por qué? Ellos dicen que es por cuestiones de seguridad y que el programa se ha cerrado. Lo único que se me ocurre es que Sox era parte de la misión de encontrar un combustible nuevo y al darse por suspendida dicha misión, se debe eliminar todo lo relacionado con esta. Pero aun así, no veo en que podría afectarles que Buzz conserve a Sox. Si fuera por la fórmula del cristal igual sería raro, además nadie sabe que Sox ha estado trabajando en la fórmula por encomienda de Buzz. Claro, nuestro héroe no piensa entregar a su gato y huye con este hacia su nave. Juntos crean el nuevo cristal y juntos despegan al espacio para una última prueba con un resultado exitoso, aunque en un accidente durante su escape la fórmula es destruida.
 
A su regreso, Buzz y Sox se encuentran con Izzy Hawthorne, la nieta de Alisha. Resulta que han pasado 22 años desde su último viaje y ahora el campamento del Comando Estelar se encuentra rodeado de unos robots amarillos provenientes de una misteriosa nave. Izzy pone al tanto de la situación de Buzz y juntos parten a un campo de entrenamiento que le ha funcionado como refugio a Izzy y un par de cadetes: Mo, un tipo que destaca por su torpeza, y Darby, una anciana presidiaria que puede armar explosivos a partir de tres objetos. Como Buzz no gusta de trabajar con novatos, decide que lo mejor es explotar la nave Zurg él solo, cosa que le será imposible realizar. Tras una batalla contra un robot y ser atacados por un montón de insectos, el equipo tiene su primer encuentro con Zurg en una persecución de naves. Cabe resaltar que “Zurg” no es su nombre real, lo llaman así porque los robots mandados por la nave misteriosa solo dicen Zurg. A partir de este momento tomamos ritmo; no sé por qué todo lo anterior me pareció que ocurre muy lento, aunque no tenemos explicaciones densas y las escenas de los viajes de prueba las siento muy bien logradas.

 
Buzz y la autodenominada Patrulla Junior trabajan juntos para reparar la nave que Zurg dañó y para esto visitan una mina donde se encuentran los materiales necesarios. Después de arriesgar su vida consiguiendo una capacitancia especializada, el grupo tiene una conmovedora escena donde Buzz se siente culpable por arruinar la vida de Alisha, pero Izzy le hace ver que nunca fue algo malo, pues así como toda la tripulación, la comandante Hawthorne pudo tener una vida plena. Pareciera que todo va bien, pero en ese momento llega Zurg cuyo único objetivo es llevarse a Buzz con él.


Tras dejar a Zurg fuera de combate, el equipo regresa su nave solo para enfrentarse a una persecución de robots que termina con Buzz capturado por el mismo Zurg, quien usó a sus esbirros mecánicos como distracción para recuperarse. Ya en la nave enemiga se viene la revelación de la película: el robot gigante conocido como Zurg es el mismo Buzz Lightyear, solo que 50 años más viejo.
 
Este Buzz viejo cuenta la historia de cómo tras su último vuelo con el cristal de hipervelocidad estable sería arrestado por el comandante Burnside, así que decidió despegar de nuevo y perderse en el espacio viajando indefinidamente al futuro hasta llegar a una época con tecnología más avanzada capaz de viajar al pasado, algo que se suponía imposible. Este Buzz viejo (a quien llamaremos Zurg) tiene el plan de usar el cristal del Buzz joven para volver en el tiempo y evitar que suceda el accidente de El Nabo. Por un momento nuestro Buzz está de acuerdo, pero al ver una foto de Alisha recuerda que no solo ella, sino toda la tripulación ya tiene una vida en ese planeta. Todos menos él. Aquí la gran pregunta es… ¿de dónde vino esa tecnología del futuro? Por ahí leí una teoría según la cual dicha nave pertenece al verdadero Zurg, solo que Buzz terminó por robarla. Esta daría pie a una secuela que por el momento dudo que hagan.
 

Inicia la batalla final, el desacuerdo entre ambos Buzz termina por desencadenar una lucha por el control del cristal de hipervelocidad. La verdad es que toda esta pelea se siente muy fluida, sin diálogos o chistes innecesarios como ocurre al inicio contra los insectos gigantes. Por cierto, mientras esto ocurre en la sala de controles, Izzy y Sox hacen todo lo posible por llegar a donde se encuentra Buzz mientras Mo y Darby se las ingenian para detener a los robots. Tras hacerse con el cristal y una cuenta de autodestrucción de dos minutos namekusenianos, la nave de Zurg explota expulsando a la Patrulla Junior a bordo de su nave y a Buzz que logra subirse a su antigua nave experimental.
 

Como aún queda tiempo para una última acción heroica, Buzz intenta salvar a su equipo, pero se ve interrumpido por Zurg quien le roba el cristal y se dispone a matarlo. Buzz decide salir expulsado de su nave y con ayuda de un arma laser hace estallar el cristal, eliminando así a la amenaza de Zurg. Solo queda salvar a la tripulación del Armadillo quienes en un trabajo conjunto y guiados por la mochila propulsora que Buzz consiguió tras ser eyectado de su nave, logran aterrizar a salvo. Aquí solo podemos preguntarnos de que está hecho el traje del guardián espacial, mira que soportó sin problemas el ingreso a la atmosfera con apenas algunos daños estéticos. Tras celebrar su victoria, Izzy le pregunta a Buzz por el cristal a lo que él responde que ya no es necesario, pues ha comprendido que todas las personas que conocía pudieron hacer sus vidas en ese nuevo planeta y ahora él debía hacer lo mismo.
 

El equipo es recibido de manera agresiva por el comandante Burnside. Todos esperaban lo peor, sin embargo, en vez de un castigo a Buzz se le ofrece formar un nuevo equipo de Guardianes Espaciales y para esto el elige a su recién formado equipo. La película termina con el equipo alistándose para una nueva misión: investigar las formas de vida presentes en el cuadrante Gamma. La película cuenta con tres escenas postcreditos, de las cuales solo la última es importante, ya que muestra a Zurg encender sus ojos en  medio del espacio.
 

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