viernes, 27 de octubre de 2023

Cacería de historias: La princesa y el sándwich de queso

Hoy nos toca hablar de un comic, mejor dicho, una novela gráfica. Y no, nada tiene que ver con esas recopilaciones especiales de Marvel o DC; basta de reducir el mundo del comic a estos dos sellos editoriales. Existe una gran variedad de historias más allá de los superhéroes conocidos por todos. Volviendo al tema, ahora es turno de esas historias que tanto nos gustan en este blog: una de amor entre chicas. Y para variar más, nos alejamos de las obras japonesas.

La princesa y el sándwich de queso es obra de la pluma y tableta de Deya Muniz, quien nació en Brasil y actualmente vive en Estados Unidos. Esta historia, como revela en sus notas al final del libro, surgió mientras realizaba sus estudios profesionales y con el paso del tiempo trabajó tanto en guion como en dibujo hasta lograr su versión definitiva. Sobre sus trabajos anteriores, podemos mencionar dos comics publicados en la plataforma Webtoon: Blades of furry, que va sobre furros patinadores que también hacen artes marciales, y Brutally Honest, una comedia sobre la vida cotidiana.


Antes de hablar de la historia, hay dos detalles muy curiosos que me gustaría destacar. Primero, es que todos los personajes y los lugares tienen nombres de quesos, excepto por el duque de Coles de Bruselas, aunque eso se debe a que el viene de otro país. La segunda curiosidad es el mundo creado, pues la ropa, la arquitectura y ciertos rasgos de la sociedad remiten a la Francia de finales del siglo XIX y principios del XX, también tenemos pieles artificiales, reproductores de música y hasta un Nintendo Switch. Ahora sí, vamos a lo importante.


Había una vez…

La historia empieza en la residencia del conde Camembert y un drama familiar, pues su hija ha rechazado a su cuatro pretendiente en un mes. ¿Y cuál es la urgencia del conde por casar a su hija? Pues muy fácil: él se encuentra enfermo y sabe que no le queda mucho tiempo de vida, el problema es que su hija no puede heredar su fortuna porque es mujer. Ya saben cómo eran las leyes hace tiempo, la mujer no tenía derechos civiles a menos que estuviese casada. Sin embargo, Lady Camembert ha rechazado a todos esos hombres porque a ella le gustan las mujeres, cosa que su padre sabe muy bien. Es entonces que al señor se le ocurre un plan para asegurar el provenir de su hija: debe hacerse pasar por hombre y mudarse a la capital del reino, Fondue, donde su padre tiene una casa.

Así inicia la nueva y discreta vida de Lady Camembert, ahora conocida como el conde Camembert o solo Cam. Pero no está sola, pues le acompaña la sirvienta Feta, quien le ha cuidado desde niña y es la única persona en la que el difunto conde confiaba. Sin embargo, esta reclusión es demasiado para Cam, que acostumbraba un estilo más ostentoso.

Un día, harta de esconderse y contra las sugerencias de Feta, Cam sale de su casa a dar una vuelta por la ciudad. En este paseo se encuentra un cartel que anuncia un evento benéfico, se trata de un baile sin pieles con la intención de concientizar sobre el uso de piel animal en la ropa. Quien organiza dicho evento es la princesa Brie, heredera al trono y coprotagonista de esta historia. Por supuesto, Cam decide asistir al baile porque extrañaba ese estilo de vida además que la princesa ha llamado su atención.

Como era de esperar, la presencia de Cam llama la atención de todos desde su llegada. Y es que ese desconocido conde decidió aparecer con una boa blanca sobre su cuello, haciendo creer a todos que usaba una prenda de piel. La princesa Brie de inmediato le reclama por llevar eso a su baile, pero Cam de inmediato confiesa que se trata de un artículo hecho con piel sintética, además de aprovechar para decirle cuanto admira su activismo.

Al día siguiente y durante dos semanas, Cam no deja de recibir cartas de admiradoras y numerosas invitaciones a distintos eventos. En un principio decidió ignorarlas todas, hasta que llegó un mensaje del palacio firmado por la misma Brie. Sin pensarlo dos veces, Cam corre al palacio donde le espera la princesa junto a sus dos amigas: Lady Ricota y Lady Gorgonzola. El propósito de esto es organizar un nuevo evento para demostrar todo el potencial de la ropa hecha con piel sintética, pues resulta que Lady Gorgonzola está al mando de la empresa que confecciona ese tipo de prendas. Es durante los preparativos de este evento que la constante convivencia entre Cam y Brie desembocará en una atracción mutua que ninguna de ellas nota y llevará a la princesa a dar el primer paso, pero ¿qué pasará cuando Brie descubra el secreto de Cam?



Un bufete de quesos

La verdad me hace mucha gracia como los nombres de nuestro elenco está inspirado en diferentes quesos y no logro saber si esto se debe a sus personalidades. Por otra parte, una ventaja del comic es que no presenta un exceso de personajes y fácilmente les podemos enumerar aquí.

 

Primero está Cam, una impulsiva joven que se deja llevar por las emociones y que cuando algo le entusiasma no parece conocer límites. Como vemos al inicio de la historia, es una persona que debe estar activa. Por otra parte tenemos a la princesa Brie (y si, existe un queso llamado así), que como ya dijimos antes es una activista muy temperamental pero torpe en el amor, algo que comparte con Cam. Y por alguna razón tiene un gusto especial por los sándwiches de queso.

Por otro lado, tenemos a personajes secundarios que complementan a nuestras protagonistas. La primera que mencionaremos es Lady Ricota, mejor amiga de la princesa y su principal porrista. Muy directa con sus palabras y sumamente entusiasta. Ella se vuelve el principal apoyo de la princesa Brie cuando no sabe cómo declararle su amor a Cam. El contrario a ella son Feta y Lady Gorgonzola. Feta, como ya mencionamos, es la sirvienta que vive con Cam e intenta ser su voz de la razón, aunque no siempre lo logre. De hecho, es constante ver como ella pasa varios enojos por culpa de la imprudencia de Cam, pero en el fondo no deja de preocuparse por su bienestar y se dispone a ayudarle en todo lo que pueda.

Mención aparte haremos de Lady Gorgonzola, que sin duda es mi favorita del elenco. En cierto punto ella es la voz de la razón para la princesa Brie, pero su labor va mucho más allá de eso. Y es que ella desde un principio sabe el secreto de Cam porque ambas vivían en la región de Gougère además de que su difunto esposo hacia negocios con el padre de nuestra protagonista. La importancia de Zola, como le dicen sus amigas, no se limita a lo anterior; ella también ha sufrido por las leyes que restringen los derechos de la mujer y vivió buen tiempo bajo la sombra de su esposo, hecho por el cual llega a comprender a Cam.

¿Y que hay del antes mencionado Conde Coles de Bruselas? En cierto modo es el “rival” de Cam, pues también pretende a la princesa Brie, sin embargo, su participación no es lo suficiente relevante como para ser tratado como un antagonista. Más bien es un elemento más que aparece para hacer avanzar la relación entre nuestras protagonistas.


Hasta el último bocado

Aunque por momentos lo intenta, La princesa y el sándwich de queso no es una historia densa y eso le queda perfecto. Estamos ante una novela gráfica romántica con buenas dosis de humor y un elenco carismático y entrañable, con un ritmo de lectura adecuado aunque por momentos da la impresión que los hechos ocurren de prisa. En cuanto al apartado artístico, no soy un experto en ello, pero el estilo de dibujo así como la paleta de colores dota de mucho dinamismo a sus personajes y en lo personal me parece un elemento muy atractivo.


Por otro lado, los temas sensibles como la condición de la mujer en la sociedad y ante las leyes, aunque son expuestos, no se vuelven el tema principal y se tratan de una manera tan sencilla como ágil, algo que queda perfecto por el tono que lleva el cómic, cuyo fuerte es la relación entre Brie y Cam. Por lo tanto, si tienes la oportunidad de leerlo no dudes en hacerlo, pasaras un rato agradable.

miércoles, 11 de octubre de 2023

Cacería de historias: Ídolo en llamas

Imagina que una mañana te despiertas con una noticia que te parece irreal, pues tu mayor ídolo musical es acusado de haber agredido a una fanática. En el mundo occidental que vivimos, esto en verdad no podría tener el mayor impacto; ya hemos visto casos de artistas que reaccionan de maneras violentas ante sus fans, dígase el caso de Justin Bieber escupiendo a sus seguidoras o las veces que Bad Bunny ha arrojado los celulares de sus admiradoras. Estos incidentes son hasta normales (más no correctos), porque a fin de cuentas estamos hablando de personas y como tales, cualquier famoso puede actuar de manera agresiva. Pero en una industria tan controlada como son los idols en Japón, que exige a sus talentos mantener un comportamiento las 24 horas del día, un escándalo de estos puede tener grandes repercusiones.

Ídolo en llamas, novela de Rin Usami, explora el terreno de la industria de los idols pero desde el punto de vista de una fanática llamada Akari, joven estudiante de 16 años. La historia comienza cuando ella se entera que su idol favorito (o mejor dicho, su oshi, manera en la que se referirá a él durante toda la novela) está envuelto en un escándalo por haber agredido a una fanática. El nombre de este artista es Masaki Ueno, un joven talento que desde pequeño ingresó al mundo del espectáculo y a quien conocemos gracias a los constantes comentarios de Akari sobre él, incluso lleva un blog exclusivamente dedicado a su oshi.

 

El amor a tu oshi.

Algo a destacar en esta historia es que no se trata de un amor imposible entre una fanática y su cantante favorito, tampoco se trata de una historia en la que Akari hará lo imposible para ayudar a limpiar la imagen de Masaki y mucho menos ellos se llegan a conocer. De hecho, Masaki permanece en toda la novela como un ser distante, algo inalcanzable para nuestra protagonista y ella lo acepta. Sin embargo, muy temprano nuestra protagonista admite que su oshi tiene tanta influencia sobre ella que, sin él saberlo, llega a controlar su vida.

 

Y no, esto no es una exageración. El fanatismo de Akari llega a ser tal que toda su vida gira entorno a su oshi, suspendiendo sus sesiones de estudio o descuidando las labores del hogar por estar al pendiente a toda noticia o transmisión que traten de él o mirar conciertos repetidos; incluso llega al extremo de agendar sus turnos del trabajo según el calendario de actividades de Masaki. Su obsesión es tal que llega a anotar cada gesto, cada palabra que da en sus entrevistas y para crear un registro sobre su comportamiento. Y es ahí donde la novela tiene un gran acierto.


Para quienes no tienen idea de la sociedad japonesa actual, ese nivel de fanatismo presente en Akari podría parecer una mera ficción o una exageración necesaria para desarrollar la novela; sin embargo, para quienes conocemos un poco de la vida en Japón, sabemos que esos niveles de fanatismo son reales y en ocasiones llegan a ser peligrosos. Es justo en ese retrato que hace Usami donde reside el punto más fuerte de esta obra; no se trata de una historia de redención, al mismo Masaki Ueno pareciera no importarle la situación por la que pasa mientras se niega a dar declaraciones al respecto y continua con sus actividades de idol. Estamos ante el reflejo de una fanática cuya vida entera gira entorno a su artista favorito y la manera en que debe lidiar con el creciente rechazo que este recibe a partir de un incidente del cual no sabemos mucho y Akari tampoco. Porque a ella no le interesa saber que ocurrió, sus pensamientos se limitan a apoyar a su oshi.

Entonces, ¿cómo es la vida de Akari? Bien podríamos decir que es una vida gris cuya única luz es su oshi Masaki y por lo tanto, todo lo que no tenga que ver con él deja de importarle. Estamos ante una chica de 16 años cuya vida escolar siempre ha sido difícil y de resultados desastrosos, con un trabajo en un restaurante que siempre se le complica aunque sus superiores siempre le explican que debe hacer y una familia un tanto complicada conformada por un padre ausente porque trabaja en una empresa transnacional que le manda al extranjero constantemente, una madre trabajadora cuya paciencia se agota cada vez más rápido y una hermana mayor, Hikari, que en ocasiones se muestra comprensiva y en otras se ve rebasada por el estrés provocado por los exámenes para la universidad además de la situación familiar.

 

Hikari, como su nombre lo indica, intenta ser una luz en la vida de su hermana. Esta labor no le resulta para nada sencilla y menos cuando su influencia no es tan fuerte como la del ídolo Masaki. Y es que a pesar de todo, Hikari intenta actuar como una hermana mayor responsable, tratando de comprender a Akari a su manera, aunque en ocasiones se ve rebasada. Esto no es algo originado por el fanatismo de nuestra protagonista; sus problemas son anteriores a que conociera a su oshi, pero cuando le conoce, decide vivir solo por él, aunque eso signifique descuidar todo lo que ya era complicado en su vida y gastando todo su dinero.

Esto último es un punto más a favor de la novela. Estamos acostumbrados a que los personajes con estas aficiones sean graciosos o fastidiosos, pero aquí estamos ante una chica que experimenta la caída de su grupo de idols preferido y el cómo su favorito es constantemente atacado por comentarios en redes, por la prensa de espectáculos y recibe el castigo del público al bajar su popularidad de manera estrepitosa. De igual manera, se nos expone el ambiente del mercado de los idols desde el punto de vista de los fanáticos, con explicaciones sobre cómo se deciden los solos en las canciones pero también nos lleva al terreno de las redes sociales con una descripción que si bien es breve, resulta muy adecuada.

 

El ídolo en la hoguera.

Aun con sus puntos positivos, Ídolo en llamas deja la sensación incomoda pero no por las razones correctas. Mientras avanza su lectura, da la impresión de que algunas cosas pudieron tratarse más a fondo y que algunos temas pudieron explicarse mejor. Solo por mencionarlo, la única amiga que Akari parece tener, apenas es mencionada. En una de sus apariciones, se nos habla de una cirugía estética a los 16 años de edad, hecho que en países asiáticos parecer ser algo normal, pero por el tono de la novela bien podría llamar a la reflexión.

Algo más que queda en el aire es el estado de salud de Akari. En un principio sabemos que ella suele ir a la enfermería y en algún punto menciona que en el hospital le han dicho que no puede realizar trabajos que requieran gran esfuerzo. Esto junto a lo que podemos intuir que se trata de un repentino caso de acné, nunca es profundizado y por lo mismo queda en el aire si en verdad está enferma o solo está cansada por enfocar toda su vida al idol, o bien, se ve rebasada por el estrés causado por la situación.

 

En términos generales, Ídolo en llamas es una novela interesante pese a sus defectos. En lo personal, me gustó la manera en que de describe el fanatismo que se puede tener hacia alguien famoso y como esto puede llegar a afectarte en más de un aspecto. Por esto mismo y aunque no lo parezca, esta narración no está enfocada a un público juvenil. Es una historia madura que nos muestra el lado negativo de un fenómeno tan cercano en estos días y con momentos grotescos que muchas veces no logramos ni imaginar.

¿Qué es Ídolo en llamas? Contrario a su nombre, no es la historia de un cantante famoso. Él solo aparece como un ente externo que controla la vida de la verdadera protagonista. La historia se trata de Akari y su fanatismo, de como ella intenta mantenerse de pie cuando aquello que más admiraba comienza a desmoronarse a la vez que nos muestra las causas de ese refugio conformado por la voz y el cuerpo de un joven cantante y la esperanza de seguir con la vida aun cuando todo lo que te interesaba llega a su fin.

 

martes, 13 de junio de 2023

Galeria de juegos: Final Fantasy Tactics Advance

Imagina que puedes vivir dentro de tu videojuego favorito, con todas sus normas y la lógica interna de este. Una mañana, te das cuenta que todo a tu alrededor ha cambiado; tu ciudad, tu ropa, la gente… todo es diferente y el mundo que te rodea es el mismo en el que se desarrolla tu videojuego preferido. Esto, que parece el inicio de cualquier anime isekai contemporáneo, es la premisa con la cual inicia Final Fantasy Tactics Advance, un juego que salió al mercado allá por el 2003 para el Game Boy Advance, consola portátil de Nintendo.

 

Este Final Fantasy, junto a su precuela espiritual y su secuela directa, se distinguen de la saga principal por el sistema de juego. Los Final Fantasy numerados son juegos del género RPG, esos videojuegos extensos con historias emotivas y a veces complicadas que empiezan con misiones sencillas como recolectar flores y eliminar a unos duendecillos molestos hasta terminar en una batalla contra un dios oscuro que es la encarnación de toda la maldad del universo. En cambio, como su nombre lo indica, Tactics Advance es un juego de estrategia, igual que la saga Fire Emblem o Advance Wars. Por esto se le tiene como un spin off. Aunque nunca me ha quedado clara la numeración, pues ninguno de los juegos parece tener relación narrativa entre sí. Pero ese asunto no tiene cabida en este artículo, así que mejor pasemos a hablar de este maravilloso juego.

 

“Era un día como cualquier otro…”

La historia comienza en la ciudad de St. Ivalice, concretamente en invierno, pues hay nieve por todos lados. Apenas comenzamos, somos testigos de como un grupo de bravucones empiezan a fastidiar a un chico llamado Mewt. Entonces interviene nuestro protagonista, Marche, que es un chico nuevo en la ciudad. Sin embargo, su generoso gesto no es tan efectivo y es necesario que una chica llamada Ritz interfiera y amenace a la pandilla de abusivos.

 

Al final de su clase, supongo que de educación física porque consistió en una batalla de bolas de nieve, este reciente grupo de amigos queda de verse en casa de Marche, pues Mewt quiere mostrarles un libro que llamó su atención. En este trayecto conocemos a Cid, padre de Mewt, un señor que desde el fallecimiento de su esposa no da una en la vida y tiene problemas con el alcohol. Ya en casa de Marche conocemos a su hermano menor, Doned, quien está en silla de ruedas y tiene una salud delicada. Al poco tiempo llegan Mewt y Ritz con un extraño libro. El grupo intenta leerlo, aunque está escrito en un idioma extraño que para ellos parece magia. Esto les hace imaginar lo increíble que resultaría vivir en un mundo mágico, como en los videojuegos de Final Fantasy para ser específicos.

Durante la noche comienza una nevada y poco a poco, la ciudad de St. Ivalice es reemplazada por un mundo de fantasía. Al despertar, Marche no comprende que ha pasado y en su confusión tropieza con un bangaa, una especie de lagarto antropomórfico, al cual insulta sin tener la intención. Cuando parece que tendrán una riña, aparece Montblanc, un moguri que ayuda a Marche para aclarar el malentendido. Tras esto, Marche le cuenta a su nuevo amigo sobre el otro mundo y que debe buscar una forma de volver, a lo que el moguri se ofrece a ayudarle y le invita a integrarse a su clan, que viene a ser un grupo de aventureros. Es de esta manera que comienza la travesía de Marche por el reino mágico de Ivalice.

 

Ahora bien, la historia principal es la cruzada de Marche para volver a su mundo, durante la cual se encuentra con su amiga Ritz y su hermano Doned, quienes no tienen los mismos deseos que él. Pero será Mewt, príncipe en este reino de fantasía, quien es el principal opositor a los deseos de Marche. Es por esto que nuestro protagonista llegara a ser tratado como un criminal y, de manera indirecta, las medidas tomadas por el palacio para atraparle terminan por afectar a los demás clanes. Pero esta es solo la trama principal, pues cada misión que se nos presenta a lo largo del juego tiene su propia historia, aunque tenemos otras subtramas. Por ejemplo, está el enfrentamiento contra dos grupos criminales, el Clan Borzoi y los Alasrojas, o bien, la cruzada de Ezel contra la familia real y los jueces ante el endurecimiento de las leyes.

 

Aunque esta historia puede parecernos simple en comparación a otros RPG, tiene sus puntos fuertes y goza de cierta profundidad. En total son cinco los personajes que ha sido transportados al mundo de Ivalice: Marche, Doned, Ritz, Mewt y su padre Cid. Cada uno tiene sus problemas y sus motivaciones para permanecer en el mundo de fantasía, todos menos Marche. Nuestro personaje es el único que desde el primer momento tiene la firme intención de volver a casa sin importar nada, aunque eso signifique ser tratado como un criminal y enfrentarse a sus amigos.

 

El sistema de juego

Este es el apartado más complejo del que hablaremos y es que para abarcar todo lo que ofrece en cuanto a jugabilidad, debemos detenernos en diferentes aspectos. En primer lugar tenemos el mapa que representa el mundo a explorar y en su extencion nos encontraremos con diferentes iconos que simbolizan las distintas locaciones de Ivalice. El detalle es que al inicio solo tenemos tres lugares habilitados: la ciudad de Cyril, la Llanura de Giza y el pueblo bangaa Sprohm (donde está la cárcel) y es el primer icono que colocar. Estas zonas son importantes porque en ellas se desarrollan las diferentes misiones que podemos tomar. Para desbloquear nuevos iconos, debemos cumplir con las misiones principales; lo interesante de esto es que podemos distribuir estas zonas a nuestro gusto.

 

Relacionado a las zonas del mapa, tenemos la llamada “guerra de los clanes”, que no es una guerra como tal. A lo largo de nuestra aventura, de los diferentes lugares de Ivalice surgirán clanes rivales con los cuales podremos pelear al coincidir con ellos en el mapa. En la historia, competimos contra estos clanes por tener mayor influencia entre los habitantes del país y con esto conseguir los mejores trabajos disponibles. En lo práctico, estos enfrentamientos nos sirven para subir de nivel a nuestras unidades. Y dicho lo anterior, llegamos a lo importante: el sistema de batallas.

 

Como es habitual en los juegos de estrategia, las batallas se llevan a cabo mediante turnos, cuyo orden se decide en función de la velocidad de cada personaje en el campo. Una vez que sea turno de cada unidad, se desplegará un menú con cuatro opciones. Primero tenemos comando “mover” que como es obvio nos permite desplazar a nuestro personaje por el mapa. Es importante señalar que cada unidad tiene su propio rango de movimiento influenciado por su oficio, mismo que podemos aumentar con algunos accesorios especiales. Luego tenemos el comando “acción” que a su vez se puede dividir hasta en cinco opciones: luchar, que se traduce como un ataque con el arma equipada a nuestra unidad; las dos siguientes opciones cambian de nombre, pues esto depende de la rama de habilidades propias de la unidad. Estas habilidades son acciones exclusivas para cada oficio, si es un mago negro se compone por los hechizos que puede realizar, si se trata de un arquero se tienen los diferentes estatus alterados que puede causar con sus flechas, solo por dar unos ejemplos. La opción “combo” es un comando que permite un golpe especial al cual pueden sumarse nuestros aliados cercanos si es que también tienen activada alguna habilidad de combo. Y por último, tenemos el comando “Totema”. Un totema es una especie de entidad mágica que tras derrotarle nos permite invocarle para realizar un ataque especial que abarca todo el mapa, dañando a cada uno de nuestros enemigos o reduciendo sus puntos de magia, según cada totema.

 

Sin embargo, para utilizar los combos o los totemas, es necesario que la unidad tenga Puntos Justos (PJ). Estos puntos son recompensas que ganamos al noquear a los rivales o al realizar alguna acción que es premiada por las leyes en turno. Porque sí, como ya mencioné antes, hay leyes en este mundo y estas influyen en las batallas. Estas serían como las normas para un combate, prohibiendo ciertas habilidades, ciertos estados alterados o el uso de cierta arma pero que a su vez premian otras acciones.

 

El detalle con estas leyes es que van cambiando día a día y aunque podemos prever cuales estarán activas cuando lleguemos a determinado lugar, esto es difícil de contemplar cuando tenemos un combate aleatorio. Como es de esperar, el infringir alguna de estas leyes tiene consecuencias, desde una amonestación que te retira todos los PJ que tiene tu unidad, hasta multas económicas o la cárcel. Por cierto, si Marche es enviado a la prisión, te haces ganador a un game over. Este pequeño elemento afecta la manera en que se desarrollan las batallas, sin embargo, introducen un elemento conocido como tarjetas de ley y anti-ley. Creadas por Ezel, un excéntrico personaje, estas tarjetas son un elemento que nos permite quitar o agregar leyes para nuestro beneficio, siempre que tengas las cartas necesarias que, debo aclarar, se consumen con un solo uso. Y con esto visto, pasemos al sistema de oficios.

Guerreros, magos, ninjas y domadores: el sistema de oficios

En el mundo mágico de Ivalice existen cinco razas: los humanos que no requieren mayor explicación; los bangaa, una raza de lagartos antropomorfos que tienen mucha fuerza física; los moguris, unos seres alados y peludos muy habituales en la saga de Final Fantasy; las vieras, una raza de mujeres con orejas de conejo; y los nu mou, seres expertos en magia y que no tengo idea de en qué están inspirados.

 

Cada raza tiene a su disposición una lista de oficios. Algunos son compartidos, por ejemplo, los humanos y los moguris pueden ser ladrones; las vieras, los nu mou y los humanos pueden ser magos blancos. Pero otros resultan exclusivos para cada raza. Solo los humanos pueden ser, por ejemplo, paladines, ninjas y cazadores; las vieras son las únicas que pueden ser invocadoras, magas rojas y francotiradoras. Los bangaa tienen de manera exclusiva los oficios de gladiador, monje blanco o templario. Como curiosidad, los bangaa solo tienen un oficio basado en magia: el obispo; en contrapartida, los nu mou tienen al domador, un oficio que carece de habilidades mágicas.

 

Ahora bien, existen en total 34 oficios disponibles, aunque de inicio solo tenemos una pequeña cantidad. Para desbloquear el resto de los oficios se requiere cierto numero de habilidades de otro. Por ejemplo, un humano necesita dos habilidades de ladrón para ser un ninja, una viera ocupa dos habilidades de arquera para ser francotiradora, y para complicar un poco el asunto, un ilusionista requiere tres habilidades de mago blanco y cinco de mago negro.

 

En cuanto a las habilidades, existen cuarto tipos distintos. Acción, que son las utilizadas en batalla y cada unidad puede usar hasta dos ramas de habilidades, una principal que es la del oficio elegido y una secundaria que viene de cualquier otro oficio. Reacción, una habilidad que se activa para evitar o responder algún ataque enemigo. Soporte, que son habilidades pasivas que modifican las características de nuestras unidades. Y por último, el Combo ya explicado anteriormente. Todas estas habilidades se aprenden mediante los diferentes objetos que podemos equipar a nuestras unidades, siendo las armas que enseñan los combos las más complicadas, pues aparecen de manera muy aleatoria al enfrenar a los clanes rivales.

Reconoce los puntos débiles de tu clan

Pese a que Final Fantasy Tactics Advance es un videojuego que disfruto mucho y es de mis preferidos, debo aceptar que tiene algunos puntos débiles que bien pudieron mejorarse. Uno de estos es el combo. Al empezar, el único personaje con una habilidad de este tipo es Marche, supongo que beneficios de ser el protagonista. Nuestras demás unidades tendrán que aprender el combo mediante el equipamiento de una arma de mitrilo, y ahí radica el problema. Estas armas no se pueden comprar y que aparezcan es muy raro, aunque para compensar esto, basta con que nuestra unidad aprenda alguna tipo de combo para usarlo sin importar su oficio. Pero el combo junto a otras acciones traen consigo un problema de balanceo.

 

Este juego se desarrolla mediante sus batallas, ya sean las que tenemos en las misiones o en los combates contra clanes rivales a lo largo del mapa, pero a medida que avanzamos nos damos cuenta que nuestro clan obtiene varias ventajas sobre nuestros enemigos. Solo nuestro grupo tiene acceso a los combos, a los Totema y a las tarjetas de ley y anti-ley. Esto sin mencionar que nuestro armamento irá mejorando conforme avancemos.

 

Hasta cierto punto, es comprensible que nuestro clan sea el único con la capacidad de invocar a los Totema, que a fin de cuentas somos quienes los derrotamos. Incluso al inicio de la misión “Cristal verde”, se nos dice que los demás clanes empezaron a buscar los cristales protegidos por estos seres mágicos. No se dice el motivo, pero podemos intuir que es nuestra culpa por ganar un poder que los demás no tienen, lo que desequilibra la guerra de los clanes a nuestro favor. Pero no así con las armas de mitrilo ni las tarjetas de leyes y anti-leyes. Entiendo que dichas armas sean difíciles de conseguir, pero no es lógico que solo nuestro clan pueda dar con estas. No así con las tarjetas, pues desde su aparición se vuelven un objeto común de recibir a medida que se hacen misiones y por lógica, nuestros rivales también pueden obtener. Además, no hay un limite en su uso y si tenemos las tarjetas suficientes, podemos neutralizar a nuestros oponentes, anulando y agregando leyes según nos conviene. Claro, tenemos un numero limitado de tarjetas que podemos coleccionar y las ranuras de leyes disponibles son tres por enfrentamiento, pero eso no quita que podamos anular y agregar normas a nuestro antojo durante la batalla.

 

El final de la fantasía

A pesar de sus errores, Final Fantasy Tactics Advance es un juego muy recomendable. En el aspecto grafico me parece muy atractivo para su época, la música también tiene lo suyo y si encuentras la versión instrumental de las melodías que nos acompañan, créeme que las disfrutaras. Pero sin duda, su mayor fuerte es la existencia de las cinco razas que habitan Ivalice y el sistema de oficios, tan sencillo y detallado a la vez. El juego requiere su paciencia, claro, pero llegar hasta el final es toda una travesía que bien vale la pena experimentar, pues no solo vivimos una aventura donde pasamos de ser un chico normal perdido en un mundo de fantasía hasta ser un héroe para algunos pueblos y un enemigo para el gobierno, todo esto acompañado por el crecimiento que Marche y sus amigos experimentan, aprendiendo así que los problemas se deben afrontar en vez de evitarlos.

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