miércoles, 23 de septiembre de 2026

Notas sobre el final de "Goodbye, Lara"


¿Puede un final arruinar toda tu experiencia como espectador? ¿Puede una novela atrapante y bien estructurada verse manchada por un desenlace mal logrado? ¿Y esto en automático lo vuelve un producto malo? Domingo 20 de septiembre de 2026, fanáticos de todo el mundo con sus ojos puestos en la pantalla. Se emitía el final de un anime original que venía dando mucho de qué hablar. Una animación increíble que a muchos les parecía al nivel de Studio Ghibli, una musicalización bastante buena con unos temas de opening y ending muy emotivos, unas protagonistas carismáticas cuyas personalidades se complementaban a la perfección y un equipo de producción que prometía mucho en sus declaraciones. Goodbye, Lara llegaba a su esperado desenlace en un ambiente lleno de expectativas. Sin importar cual fuera el desenlace, lo único seguro era que habría mucho de que hablar.  Todo parecía bien hasta que llegaron los últimos minutos del episodio. Lo que parecía la culminación que la mayoría deseaba no fue bien recibida. Lara y Mari esquivaron un destino fatal, se volvieron dueñas de su propia historia, ambas dejaron claro que eran lo más importante para ellas mismas, pero la sensación que dejaron en la mayoría de los espectadores fue amarga. ¿Qué fue lo que salió mal?

Hay una cosa que debemos dejar muy clara: el final de Goodbye, Lara no es malo en sí y al menos en mi opinión es un mensaje bastante bueno. Es coherente con todo lo que se ha contado y es una reinterpretación del cuento “La sirenita” de Andersen muy bien llevada a nuestros días. Personalmente, creo que estos son los experimentos que se deben hacer para modernizar y reinterpretar los cuentos clásicos que todos conocemos. Pero la manera en que esos minutos finales se desarrollan son los que afectan de manera negativa la recepción de este episodio y le ha valido un repudio tan desmedido como injusto.

Cinco minutos bastaron para que todo cambiara, las decisiones tomadas para la ejecución de ese breve tiempo en pantalla afectaron negativamente a lo que, hasta ese momento, era una historia bastante querida. La manera en que todos se despiden de Lara, como ella decide poner cierta distancia con Luca acompañado por un error de traducción, la frase de que ella misma debe buscar su luz y quiere recorrer el mundo, han dado lugar a una mala interpretación. Porque ni se va al otro lado del mundo a vivir, ni a viajar como un espíritu libre y mucho menos es un adiós definitivo. Para los espectadores que no somos de Japón, quizá este cierre nos pueda parecer una separación definitiva por ese tono tan dramático que se le ha dado, pero gracias a comentarios de los fanáticos nipones se ha descubierto que el destino de Lara está en Kobe, a lo mucho una hora y fracción en tren desde Shiga y con un sistema de transporte que tiene fama de ser efectivo como lo es el de Japón, esto no supondría ningún problema. Está claro que no podrían verse a diario como estaban acostumbradas, pero aún podrían quedar para verse en sus días libres.

Lo anterior nos enseña una cosa muy importante que cualquier persona que quiera dedicarse a la escritura en cualquiera de sus modalidades debe dominar: el tono a utilizar. Entiéndase por tono la actitud que un narrador utiliza para referirse a sucesos, personajes, temas y sus mismos receptores. Y por lo que sea, se eligió un tono melancólico, triste y hasta frio. Esto lo podemos ver en la manera en que Lara aparece en pantalla. Contrario a todos los demás, su rostro aparece sombrío, no vemos sus ojos, apenas hace gestos con su boca y su voz suena apagada. Pero lo que lo hace peor es que la última imagen que le ofreces al espectador de Lara es a ella detrás de un cristal, por completo seria y los ojos ensombrecidos. Cuando se publicó el repentino final de Sono Bisque Doll, la viñeta final dejó a muchos incomodos, pues Marin se presenta vestida de negro y de espaldas al lector. En este caso, el final no es malo como tal; nos demuestra que ella y Gojo se casaron y siguen avanzando juntos en la vida, pero la decisión de esconder el rostro de Marin no parecía conveniente porque la última vez que vemos a alguien que era bastante expresiva, simplemente no muestra su cara.  Mari, por otro lado, también se nota afectada por la decisión de Lara, aunque intenta mantenerse calmada como lo ha hecho durante la mayoría de la serie y es coherente con su construcción de personaje. El problema aquí es que se optó por un ambiente triste y lo que es una despedida momentánea se percibe como una definitiva. Es la elección de este tono lo que marca todo lo que viene a continuación.

  

Otros de los puntos que se han criticado bastante es que Lara parece estar fuera de personaje, como si fuera otra persona. En un principio sí que puede parecerlo, pero al pensarlo con calma no es que esté fuera de personaje. Lara es muy emocional sin duda, ella misma lo dice, y si está actuando de esa manera es para no arrepentirte de su propia decisión. Al menos esa es lo que podemos intuir. No es que sea fría, es que ella misma se está conteniendo igual que Mari lo hace en ese momento, porque cuando al fin se nos muestra su rostro bajo los rayos del sol, hay una lagrima en uno de sus ojos. A ella también le cuesta dar ese paso, algo necesario para poder crecer y afrontar su nueva vida. Sabe muy bien que, si se deja llevar un momento por la emoción, se quedara atascada en su pasado y con ello la repetición de todos los errores con los que ha cargado. Esto también podemos notarlo en su nueva apariencia: su cabello es más estilizado, de un color más opaco y sus orejas ya no parecen un par de almejas. Ya no es un ser de cuento de hadas, ahora es una humana que debe aprender a vivir como tal con todas sus implicaciones. Es parte de su propio crecimiento y de la vida que eligió.

Lara siempre tuvo impuesta una vida. Se esperaba que cumpliera con una misión en la cual nunca estuvo interesada, siempre estuvo limitada y su curiosidad era castigada porque quería conocer aquello que estaba prohibido. Lara, al igual que su tía Grace, no siente que pertenece al mundo en el que se encuentra, quiere conocer todo aquello que le han prohibido y que desde la perspectiva de su padre es malo. Es cuando viene la gran búsqueda de encontrar un lugar al cual pertenecer y con ello surgen nuevas preguntas: ¿Quién soy y que quiero? Su viaje va más allá de solo encontrar el amor verdadero y servir de batería a todo un pueblo, destino que ella no quería. Y por supuesto, todo esto le llevará a la necesidad de conocerse y aceptarse con sus fallas y virtudes. Lara debe aprender a amarse a sí misma antes de dar el siguiente paso con otra persona, porque al forzar los sentimientos de alguien más y los suyos propios, solo terminaría lastimando a la otra persona y a ella misma, como ocurrió cuando intentó besar a Luca.

Quiero señalar esa cuestión del amor verdadero y el deber, porque cuando se habla de ello puede ser que la misma Lara lo haga desde la concepción que le fue impuesta. El concepto de amor verdadero que ella tiene es el que su cultura maneja, algo útil, un deber el cual debe cumplir, aunque en verdad no lo desea o ni siquiera llega a comprender del todo. El concepto de amor que conoce es una obligación, se encuentra condicionado por una necesidad de conservar a su pueblo y viene cargado de un sacrifico doble: el suyo y el de la persona que ama. Es por eso que ella rechaza esa idea, no se trata de aparta a Mari o renunciar a ella, sino que rechaza un concepto que está mal.

El trato de Mari también ha generado mucho de qué hablar. Para muchos, el guion es injusto con ella y termina igual o peor que al principio. A lo largo de la historia, perdió a su madre, a Gon-chan y su crucifijo. Algunos agregarían a Lara, cosa que no tiene que ser del todo cierta aunque así lo parezca. Durante toda la historia no vimos que Mari conviviera con alguien que no fueran Lara o su familia, no estrecha lazos con las chicas del club de boxeo más allá de desarrollar una rivalidad amistosa que solo dura el final de un episodio. Con Luca se mantiene bastante formal y tampoco parece desarrollar una amistad con él. Por eso sentimos que el guion es malo con ella y por más que aprendiera sobre sus sentimientos o que debía superar la muerte de su madre para seguir adelante, la sensación general es que se queda sola. Un detalle pequeño como una fotografía suya conviviendo con el club de boxeo o que Lara le obsequiara algún collar o una pulsera, no como un sustituto del crucifijo, sino como un detalle desinteresado, habría cambiado por completo la percepción de todo el epilogo. Es cierto que Mari debe imponerse al sentimiento de soledad que carga, a vivir en paz consigo misma antes de dar el siguiente paso, sin embargo, al dar la impresión de que lo pierde todo, deja una sensación incomoda y lo que debería su rostro reflejando un optimismo interno ante la esperanza de un futuro mejor, se siente vacío.

Hay muchos comentarios que mencionan la necesidad de Lara por alejarse de todo, que necesita tiempo para descubrirse y superar el trauma por todo lo que causo, en especial el haber lastimado a Mari. Eso puedo entenderlo, y no digo que sea malo. Pero la ambigüedad del final ha hecho creer que ella misma está huyendo o que algo pasó en esos seis meses que trascurren entre el incidente del lago y su partida en el tren. Y ese es el problema de no mostrar las cosas. En la serie de DC, Lanterns, uno de los aspectos más criticados es el no mostrar sucesos importantes; la batalla de Hal Jordan contra Sinestro, la destrucción de los Manhunters o como Hal obtuvo su anillo de Linterna Verde no aparecen en pantalla y quedan limitados a un dialogo. Y Goodbye, Lara tiene ese problema por culpa del salto de tiempo que da, con el detalle que debemos intuir todo porque no sabemos que ocurre en esos seis meses porque no hay un solo dialogo que pueda darnos alguna pista. Y la manera de solucionar este problema, tanto del lado de Lara como el de Mari y en si de todos a su alrededor era bastante sencilla, puede que cliché, pero efectiva.

Tras el episodio final, un miembro del staff publicó una imagen de Mari cargando a Lara mientras iban de vuelta a casa. Y yo creo que ese momento debía ser parte del cierre que debieron mostrar en pantalla, ambas abandonando el lago Biwa por su propio pie mientras platican de cualquier cosa. Y esto se pudo intercalar con varios diálogos entre Lara y Mari que expresaran tanto su sentir como el paso del tiempo. Lo mismo aplica para Luca y Lisa, una conversación fuera de plano mientras nos muestran diferentes fotografías de lo que han sido esos seis meses en la vida de ambas protagonistas junto a las personas que las rodean. Puede que en este punto me gane el impulso de fanficker, aunque no es algo que contradiga el manejo de la serie que le dio mucha importancia a una sola fotografía de Lara y Mari o que nos contó la convivencia de Mari y Gon-chan (Grace) a través de imágenes fijas. Ya después se podía hacer lo del tren, pero que expresamente ambas dejaran claro que volverían a reunirse después de estrechar un vínculo entre ellas. Eso, desde mi punto de vista, rompería con esa sensación incomoda que dejó el final y dejaría mejor paradas a ambas. Es por eso que las imágenes y viñetas dibujadas por los fans, incluso por el equipo de animación, ayudan a subsanar esta ausencia. Incluso, me atrevo a decir, que el reencuentro de ambas años después se hubiera sentido más satisfactorio. 

A todo esto, ¿era necesario que ambas expresaran su amor de manera física? Este punto se ha vuelto muy controvertido. Desde un punto de vista narrativo, podríamos decir que no. Los sentimientos de ambas son claros, esto ya se mostró con antelación desde el episodio 10, incluso antes, cuando la declaración de Lara y Luca sale mal. Por parte de Mari, es evidente lo importante que es Lara para ella, tanto así que decide ayudar y cuidar a esa chica extraña que acaba de llegar a su vida. En el clímax del episodio, Lara no puede tomar la vida de Mari y prefiere sacrificarse a lastimar a la persona que ama; por su parte, Mari con todo y el miedo que siente, decide buscar a Lara aunque le han advertido que morirá. ¿Se necesita una mayor declaración? Sus palabras y acciones son más significativas que cualquier beso, pues ambas están dispuestas a cometer el mayor acto de amor que se puede hacer: dar su propia vida para salvar a la persona más importante que tienen. Sin embargo, cuando nos metemos en temas de representación y visibilidad, especialmente en un medio que no ha sido del todo amable con las historias de corte yuri o que las ha reducido a mero fanservice, algo de razón llevaran quienes cuestionan esta omisión.

Y creo que podemos dejarlo justo aquí. Hay muchas cosas más que podemos señalar de la historia: las repentinas intenciones bélicas de Rowan, el pasado entre los humanos y los tritones, el cómo funciona realmente la luz que tanto necesitan bajo el mar, o la lógica en que una adolescente de 15 años se vaya a vivir sola. También tenemos al personaje de Lisa que es interesante por sí misma, pero eso ya es material para otra ocasión. Con esto no pretendo cambiar la percepción de nadie. Mi única intención era darle algún sentido a lo que esos últimos cinco minutos que causaron tanto daño tanto a la serie como al fandom de la manera más objetiva posible. Goodbye, Lara no es malo, todo lo contrario. Es una gran serie que tiene más virtudes que defectos y es bastante divertida, pero que sin duda se vio afectada por el formato de 12 episodios al dejar tantas cosas por explorar. Si me preguntan directamente si me gustó, diré que sí, pero esos últimos minutos debieron llevarse de otra manera. Más allá de las complicaciones que sufriera el equipo de producción, ya fueran decisiones ejecutivas o desacuerdos creativos, debemos quedarnos con todo lo bueno que este viaje nos ha dejado, aprender de sus errores y desear que Lara y Mari puedan ser muy felices juntas.

Notas sobre el final de "Goodbye, Lara"

¿Puede un final arruinar toda tu experiencia como espectador? ¿Puede una novela atrapante y bien estructurada verse manchada por un desenlac...